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 L a Divina Guerra

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Hades-NA
Deidad Olimpica
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MensajeTema: L a Divina Guerra   Dom Jun 21, 2009 12:33 am

Buenas noches...aca le traigo un fic que esta actualmente en proceso pro una hermandad conocida como
[Heroes del Santuario Griego]

Un agradecimiento a ellos pro enviarla a mi persona


La Divina Guerra



I Parte – Capítulo 1:


El Gran Anuncio


…Aquel lugar en donde tan san solo reposan los seres más poderosos del universo, el aposento de aquellos victoriosos en la era de la mitología, el lugar en donde moran los héroes reales de la Gigantomaquia, el divino templo cuyo alcance es imposible para un ser ordinario… Monte Olimpo.

- Esta presencia… - susurra una voz ronca, la cual pareciera asombrada ante un inesperado suceso que se gesta poco a poco, conforme pasan lenta y misteriosamente cada segundo…

- Claro… - Continúa suponiendo y encajando cada misterioso punto, como si se tratara de un rompe cabeza, totalmente fuera del alcance del entendimiento lógico de un ser humano. Sin embargo aquel sujeto presente en la misteriosa escena no se trata de ningún ser corriente, por lo que de forma abrupta comprende la naturaleza de aquella esencia mística…

- El tiempo pareciera dilatarse, aún estando en frente mío… un cosmos místico e inimaginable, una presencia que cualquier ser en este universo y en el otro desearía con todas sus ansias tenerla por siempre a su lado… la llave y el candado al misterio de la vida, la creación universal y el reinado de los Dioses… una hermana del Destino – dicho ésto, el panorama físico empieza a mostrarse tal y como es, por lo que se manifiesta un escenario iluminado con una intensa luz alba la cual abrasa absolutamente toda la escena, conociéndose entonces al emisor de aquellas palabras, el más importante ser del universo, el líder indiscutible de los doce Dioses Olímpicos, el padre de todos los Dioses y los seres humanos, el Gran Zeus, quien sentado en un trono esculpido en perfecto mármol observa de forma minuciosa hacia el frente, con una mirada severa, digna del más imponente ser.

- Zeus, aquel sobreviviente del canibalismo de Cronos, el hijo menor entre el sagrado tridente fraternal y padre del Olimpo - una voz totalmente distinta a la del Tonante se oye por doquier, una voz femenina provocadora, imponente y cautivadora… todas estas propiedades complementadas de forma divina. Por lo que precisamente donde observa tan tajantemente el padre de los Dioses, una energía indescriptible y terriblemente poderosa comienza a manifestarse, tiñendo aquella zona de una tonalidad verde fosforescente, sintiéndose una presencia que contrasta absolutamente con la de Zeus, una esencia capaz de controlar el tiempo, dirigir el destino de cada ser que habita en el universo e incluso la de los mismos seres supremos… nada más ni nada menos que efectivamente una hermana del destino, la se abre paso al misterio de forma paulatina, presentándose como una difusa silueta humana que poco a poco va tomando formas perfectas, dignas de una Diosa…

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos topamos, Zeus… desde la guerra contra los Gigantes – menciona una vez más la hermana del destino, hija de Nix, la noche, la cual ahora se muestra de cuerpo presente, caracterizándose por una belleza inigualable… tan solo comparable con la de la diosa Afrodita, con unos sensuales labios y una figura que despierta el apetito incluso del ser maldecido por el mal antiafrodisiaco. Aquella divina mujer se encuentra vestida por un singular ropaje ajustado tapizado de plumas de halcón, el cual tan solo logra tapar uno de sus pechos. Su mano derecha mantiene muy pegado a su cuerpo un sagrado báculo que pareciera contener un poder místico e inexplicable y en su frente se halla dibujado un extraño símbolo de rojo fosforescente, cuya connotación pareciera desconocida incluso para el mismo Zeus. Una figura totalmente ajena a la imaginación humana que contiene al descubierto una belleza que incluso captura la atención del padre de los Dioses y hace despertar dentro de su más escondido rincón, aquel voraz apetito del cual tiene una fama insuperable.

- Tu presencia en este lugar no resulta una casualidad. Para qué estés parada frente a mi, frente al gran trono real del Universo has de tener una razón que podría hasta incluso definir la suerte del universo – menciona con un tono alto e imponente, capaz de tumbar el cielo y partir la tierra con su vozarrón. Aquel impulso logra esconder el interés del padre de los Dioses, el cual aparentemente se halla escondido pero pareciera expandirse poco a poco por toda su mente. Sin embargo, la reacción del Tonante hace que éste mismo reaccione y se pare abruptamente de su trono, por lo que muestra de forma total su figura robusta, caracterizada por una divina túnica de estilo helénico que cubre de forma parcial su cuerpo, así también como una espesa barba blanca que define su rostro y una expresión tan severa como el mismo relámpago, teniendo además una cabellera canosa larga y ondulada. Todas estas características le dan ese toque tan sabio y dominante por parte del líder del Olimpo, quien espera una reacción por parte de la hermana del destino llamada Laquesis, la segunda hermana nacida de la noche y líder dentro de las tres. Aquella que define el largo de la vida de cada ser del universo.

- Así es, gran Zeus… como siempre, tu teoría resulta perfecta y cierta. – menciona con un tono de voz respetuoso, pero manteniendo una connotación oculta y misteriosa…
- Antes del reinado de Urano, de Cronos y el tuyo… existió un ser que definía la nada y el todo, la materia y la antimateria, el ser y el no ser… el origen de este ser y su razón de la existencia es aún un misterio incluso para ti y para mi… solamente es clara su existencia. Este ser contiene un alma que quedó perdida y atrapada en una infinidad de dimensiones entrelazadas, las cuales parecieran no tener escapatoria. Todo esto ocurrió durante el desarrollo del universo, tras el nacimiento de la tierra y el cielo. Ahora, el alma de este ser está a punto de escaparse, tan solo es cosa de tiempo que nuevamente vuelva a la existencia -

- Acaso… ¿me estás hablando de quien dio origen a la materia y a todo lo que hoy se encuentra distribuido por el universo?. Ese ser es… el todo y la nada al mismo tiempo… el Caos. -

- Nuevamente estás en lo cierto. Caos volverá a la vida, Zeus, y su regresó no pasará desapercibido pues intentará tomar el control de todo el universo que le pertenece. Destruirá sistemas de galaxias completas, acabará con todo ser vivo e incluso… con los Dioses - tras mencionar su última frase, el ceño de aquella mujer misteriosa se frunce y su mirada se torna más severa, pero manteniendo esa sensualidad provocadora que se refleja en su mirada infinita y en su figura inigualable.

- Tú eres una de las responsables de crear el destino… ¿por qué permites que todo esto esté ocurriendo? ¿qué puedo hacer frente a esta amenaza? – pregunta el padre de los Dioses, el cual frunce más el entrecejo esperando una respuesta convincente, teniendo como contraparte esa sensación provocadora que invade su mente, debilitando su sabiduría y su liderazgo… como si todas estas reacciones que desconciertan a Zeus fueran parte de un plan oculto y enigmático, premeditado.

- Todo esto que ocurre, va más allá de lo que yo y mis hermanas podamos deparar para el futuro… el poder de este ser no tiene absolutamente ninguna comparación. A partir de este momento, no habrá batalla más terrible que la que acontecerá… ni Urano contra su hijo, ni la de Cronos con la tuya… no existirá comparación – tras mencionar esto, la figura de Laquesis comienza a levitar de forma elegante y misteriosa…

- Solo hay una manera de evitar que estas terribles cosas sucedan: Destruir la raza humana del planeta tierra -

Tras oír las crueles palabras de la hermana del destino, un sentimiento chocante pareciera impactar la mente del padre de todos los Dioses, quien siente profundo amor por aquellos seres especialmente por las del sexo opuesto, quien en innumerables ocasiones el Tonante mantuvo íntimos encuentros con las féminas…

- Imposible lo que me pides. La raza humana es una especie que se encuentra en pleno desarrollo, no puedes pedirme que haga tal suceso para evitar este holocausto universal… lo que me pides es algo que no puedo hacer, Laquesis -

- ¿Acaso prefieres proteger a los humanos antes de proteger el universo completo, a tus hermanos, a tus Dioses y a tu esposa Hera, Zeus? -

La elocuencia de la líder del destino pareciera introducirse poco a poco en la mente del gran Zeus, quien además invadido por la provocación de Laquesis, pareciera encontrarse cada vez más indeciso y su postura favorable para los humanos pareciera que, conforme pasan los segundos, se debilita más y más…

- Dime por qué tengo que eliminar el planeta tierra para evitar esta masacre que ocasionará el Caos -

- Por una razón muy sencilla: dentro de los humanos, existe un ser cuyo cosmos es similar al del mismo Caos, el cual tiene una propiedad desconocida para incluso los Dioses, esta propiedad tiene características creativas en vez de destructivas, sin embargo, aquel ser humano no conoce aquella facultad que posee en lo más íntimo de su ser… tampoco se sabe quien es específicamente este sujeto. Lo más aconsejable sería eliminar a todos y cada uno de ellos para evitar el gran holocausto de Caos. Si éste aún siente la presencia de ese ser humano, volverá de la tumba de dimensiones y arrasará con todo el universo. Se dice que Caos no soporta a ningún ser que se iguale a su inusual esencia. Es por esto Zeus, que he venido a informarte sobre la situación de riesgo que se encuentra el universo. Tú eres quien decide la suerte de todos nosotros, espero que tu decisión sea la correcta o sino todo lo que has logrado construir durante estos siglos, estará roto y desperdiciado – dicho esto, la figura de la hermana del destino comienza a ser difusa hasta desaparecer totalmente del escenario iluminado de forma intensa, por lo que su desaparición trae como consecuencia el desaparecimiento de aquella sensación de lento transcurrir del tiempo, y por ende, el fin de aquella gran luz verdusca que su impresionante figura provocaba en el espacio físico del salón real del Olimpo.

Tras la desaparición de la hermana del destino, el Tonante se encuentra parado en medio del salón blanco pensativo y con una mirada perdida en el infinito, siendo invadido aparentemente por una especie de hechizo provocado por la presencia de Laquesis y su figura, como si ésta hubiese estimulado intencionalmente al padre de los Dioses para confundirlo y dejarlo en un total desconcierto que podría llevarlo a tomar una decisión incorrecta, equivocada… una decisión que incluso podría superar la masacre del Caos, una determinación que podría poner final incluso a su mismo reinado sobre el universo, una determinación capaz de darle final a su misma vida y la de sus pares… una decisión que podría hasta crear la guerra de las guerras, el verdadero holocausto universal…

- Muy bien entonces… éste será el final de la raza humana y de su planeta. Despídanse de su existencia… -

¿Es acaso una coincidencia el anuncio de Laquesis? ¿Ese hechizo abstracto y apenas perceptible del que ha sido víctima el padre de los Dioses será parte de un plan oculto y enigmático por parte de Laquesis? ¿Será que acaso la intención de la hermana del destino es justamente incitar a Zeus a tomar la peor de las decisiones? ¿La decisión que marcará un radical antes y un después en el universo completo? ¿la determinación que causará el real holocausto universal?
Próximo Capítulo: La Conspiración Divina

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Última edición por Admin el Dom Jul 05, 2009 7:17 pm, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: L a Divina Guerra   Dom Jul 05, 2009 7:14 pm

Capítulo 2:

La Conspiración Divina


…Un lugar totalmente desconocido, oculto entre medio de dimensiones y galaxias lejanas, ningún sujeto ordinario ni incluso ningún Dios Olímpico podría encontrar aquella madriguera del destino, la morada de las hermanas que controlan e hilan el pasado, presente y futuro…

En la cuna de las hermanas del destino, una presencia que contrasta radicalmente con las Moiras se hace presente y se reúne con éstas, como si las cuatro presencias estuviesen celebrando una reunión de suma relevancia, con un significado tan profundo que definiría la vida y la muerte de billones de sistemas galácticos.

- Laquesis, Cloto… Átropos - en un lugar donde la materia pareciera no tener forma ni volumen, ni siquiera un simple lucero, una presencia oscura, tenebrosa y aparentemente maligna comienza a gestarse, cuya demoníaca voz pareciera incitar a las tres hermanas del destino a unirse junto a aquel ser que las convoca…

- El ser sin sexo ni forma, hijo de la nada y el todo, hermano de las tinieblas y representante de la noche… aquel ser que nos trajo a la existencia… Nix – una voz mística resuena en todo aquel espacio físico sin materia ni luz, proveniente de otra presencia que se une a aquella que la ha convocado, tratándose específicamente de una de las tres hermanas del destino, Cloto, la más joven de las tres, la que con su presencia manifiesta el nombre de aquel ser que las ha invocado…

- Nuestro legítimo padre y madre al mismo tiempo, ser sin comparación alguna dentro del universo, con un poder tan infinito como el del mismo Caos y el de las tinieblas… por fín nos honras a nosotras con tu presencia… - ahora una voz de una anciana hace acto de presencia en aquella oscura escena, tratándose de la mayor de las tres hermanas, Átropos, la cual corta el hilo del destino de cada ser del universo, para darle final a su existencia…

- La hora del gran holocausto universal ha llegado… por favor, indícanos que debemos hacer ahora, gran padre. Mi primera tarea está cumplida. El Gran Zeus ya ha caído bajo mi hechizo y ahora se encuentra totalmente desconcertado y confundido. El muy pronto tomará la decisión de acabar con los humanos y la existencia de su planeta… eso te lo puedo asegurar puesto que conozco su destino, su pasado, su presente y su futuro – una voz ya conocida se hace escuchar, tratándose de la hermana más hermosa, poderosa e inteligente de las tres, la gran líder Laquesis, la cual con su presencia completa ya la reunión de las hermanas con su padre biológico Nix, cuya figura, ni la de las hilanderas, se puede divisar puesto a que el lugar de la unión de estos seres no cuenta con materia física, por ende la luz no tiene ningún tipo de cabida…

- Muy bien, Laquesis, ahora todo indica que Zeus levantará su puño contra los humanos y causará su misma destrucción… se encerrará solo en la boca del lobo -

- Así es, gran padre, Zeus no conoce el verdadero sentido de la raza humana ni aquel conjunto de fuerzas que solo ellos poseen dentro del universo… combatir contra ellos, será igual a caer en el abismo del infinito – comenta la voz de Cloto

- Dentro de los humanos, existe un grupo de ellos que posee un poder que se dice incluso superar al de los Dioses Olímpicos por un segundo cuando sus sentidos se elevan hasta el infinito… éstos se hacen llamar: los Caballeros dorados, guiados por Athena quien aún no madura lo necesario como para controlar a sus Santos – se une Átropos

- Así es, Zeus desencadenará una guerra que durará largos períodos y que terminará con la existencia de muchas vidas humanas… pero lo más importante, se pondrá punto final a la vida y gobierno de Zeus por sobre el universo, de esta manera, cuando resucite el gran Caos, no existirá absolutamente nada que pueda detenerlo, ni siquiera aquellos que se hacen llamar Caballeros de Oro puesto que su naturaleza humana no les permite conocer a lo que se enfrentarán… sin embargo, entre ellos existe un ser que en su más íntimo rincón conoce la misma propiedad que el Caos… ese ser debe ser destruido si o si y por lo que puedo ver… morirá junto con los doce Dioses Olímpicos – menciona Laquesis, la hermana más bella entre las hilanderas y la encargada de expandir y decidir cuan largo es el hilo del destino de cada ser

- Todo resulta a la perfección: Zeus hechizado y confundido… tomará la decisión que hemos planeado. Desatará la guerra contra los humanos y ahí encontrará la muerte junto con los demás Dioses Olímpicos… así también como aquel ser que posee una propiedad similar al del gran Caos, todos caerán en esta feroz guerra – complementa Nix, quien pareciera ser el cerebro de toda la conspiración...

- Pero hay algo que puedo ver que podría cambiar el curso de la rueda del destino… - menciona la voz de Átropos entre el vacío oscuro de la escena…
- Hay una fuerza paralela que intenta también tomar control del universo y que incluso podría destruir nuestros planes… pero no puedo descifrar de quien se trata. Si mis visiones son ciertas, nuestra conspiración podría incluso derrumbarse, debemos averiguar de quien se trata y extinguirlo a como de lugar, puesto que su fuerza pareciera ser incluso tan impresionante como la tuya, gran padre Nix -

Un minuto de silencio embriaga toda la escena, como si aquella noticia causara que una serie de pensamientos azotaran la mente del padre de las hermanas del destino, la noche, Nix…

- Entonces deberemos ser discretos y acabar además con este ser… si algo resulta indebido, podríamos ocasionar algo mucho peor que la destrucción del universo… -

- Yo me encargaré de averiguar quien esta tras todo esto. Déjenmelo a mi – añade Laquesis, la cual pareciera tomar definitivamente las riendas del siniestro complot

- Muy bien, entonces que el plan continúe en marcha… - menciona Nix, cuya presencia ya deja de sentirse en ese vacío oscuro entre medio de galaxias desconocidas y lejanas, la morada de las Moiras…

- El Caos dio luz a dos seres oscuros… Nix, la noche y Erebos, las tinieblas… empiezo a creer que este ser es quien está tramando un plan paralelo al nuestro, Laquesis – habla Cloto, la cual continúa en la reunión junto a sus hermanas

- Si es así debemos tener más cuidado aún… lo único cierto es que a partir de este momento, la existencia de todos los seres del universo penderán de un hilo… así lo ha decidido el destino -

Dicho esto, la presencia de la más hermosa de las hermanas se extingue, seguido por la de Cloto y Átropos, las cuales parecieran seguir a su hermana por una vía desconocida y fuera de todo entendimiento lógico humano…

¿Existirá realmente otro complot? ¿Será acaso que los planes de las Tinieblas se enfrenten a los de la Noche? ¿Acaso la vida de Zeus y del planeta tierra pasará a segundo plano?

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MensajeTema: Re: L a Divina Guerra   Dom Jul 05, 2009 7:36 pm

Capítulo 3:

La Revelación de la Oscuridad



…Dentro de uno de los lugares más importantes y sagrados de Grecia, se encuentra el Santuario, lugar donde residen aquellos hombres capaces de destrozar la tierra con sus puños y tumbar el cielo con sus gritos de victoria, los Caballeros de Athena, en lo más alto de su morada, se halla el lugar en donde reposa el sagrado y sumo Pontífice, la cabeza de los ochenta y ocho Athenienses y el hombre más importante de todo el pueblo helénico…

En un frío salón casi dominado por las sombras, se observa un largo pasillo que desemboca en una plataforma, la cual termina en un enorme precipicio oscuro y al parecer sin fin, de tal forma que al otro lado del oscuro foso, se encuentra en lo más alto del templo la alta plataforma en donde yace el sagrado trono real del Patriarca del Santuario, una sillón amplio esculpido en oro, siendo ocupado por el hombre más importante de Grecia, quien yace vestido por una larga túnica blanca, ocultando su rostro bajo una máscara blanca de cristales verdes en sus ojos, teniendo además una especie de casco dorado que cubre su cabeza, una verdadera majestad celestial, sin embargo, aquel hombre se para de forma abrupta y grita colérico, como si recién le hubiesen informado de una terrible noticia:

- ¡Cómo demonios te atreves a decir semejante barbaridad, tonto inútil! - una voz ronca y casi diabólica se escucha de forma estridente, al llamar la atención a un viejo humilde y humillado, que al ver la reacción del sagrado Pontífice, baja la cabeza y aprieta sus ojos y dientes, como si no quisiera ser castigado por la voz horrible de aquel hombre…

- Se…señor… ese profeta así me lo ha indicado… no es mi culpa que así se hable y se comente por todo Grecia… - responde con una voz baja y humillada aquel anciano corpulento, el cual en su frente lleva una especie de máscara dorada, ilustrando la forma del rostro de un enano y teniendo en uno de sus ojos un diamante precioso que indica su condición de tuerto…

- ¡Ahora mismo mandaré a matar a ese idiota, no puedo aceptar que se ande hablando por todos lados la vuelta a la vida de Athena, si ni siquiera se han cumplido los cien años correspondientes para que vuelva a la vida… es una total locura, no lo puedo concebir de ninguna manera. ¡Guardias! ¡Guardias! - termina gritando iracundo el Patriarca, buscando llamar a los guardianes imperiales, los cuales como si se hubiesen activado, abren las grandes puertas que separan el interior con el exterior del salón y comienzan a correr por el largo pasillo hasta llegar a la gran plataforma que desemboca el pasillo, observando hacia arriba la figura imponente del sumo sacerdote, el cual observa hacia abajo para ver a los guardianes a través de la larga distancia, debido a que en medio de la plataforma del hombre más importante de Grecia y en la que se encuentra el anciano con los guardias se halla un enorme precipicio de amplio volumen y oscuridad, como si fuese infinito y eterno… realmente imponente…

- ¡Quiero que ahora mismo busquen a ese tal profeta que tiene a todos hablando tonterías y lo castiguen, lo destruyan, lo asesinen! – ordena con una voz imperial y poderosa aquel Patriarca conocido como Arles, el cual ha sustituido al anterior tras su misteriosa muerte, usando sus mismo ropajes albos y celestiales… - ¡Tú, Fabridaz, quiero que te dirijas hacia Rodorio y encuentres lo que te pedí hace un momento… ¡Rápido! – nuevamente ordena Arles, el cual tras esto, se sienta de forma lenta y pausada en su enorme sillón dorado, conocido como el trono real, de tal manera que todos y cada uno de los guardias inmediatamente dan media vuelta y corren por el largo pasillo hacia los portones, para salir de la habitación.

Sin embargo, aquel guardia llamado Fabridaz, aguarda un instante y motivado por su curiosidad, se esconde y se apoya de espaldas en la pared de las afueras del templo, observando de reojo y escuchando con mucha atención a la conversación de los personajes que se han quedado en el templo, sintiendo que su corazón explota de la intensidad en que sus latidos se produce, teniendo presente que si es descubierto, sería su última acción en el mundo de los vivos…

- No volveré a aceptar otra noticia como ésta, Giggas, y más vale por tu mismo bien que nadie en Grecia ande comentando semejante estupidez – nuevamente habla el imponente hombre, quien se dirige al acongojado súbdito, quien se trata de la misma mano derecha del Gran Patriarca, pero ni éste se salva de su terrible temperamento…

- Sí… amo… - responde tembloroso el anciano…

De repente, una especie de temblor de mucha magnitud comienza a gestarse en la escena, de tal forma que los cortinajes a las espaldas del trono real comienzan a caerse y el polvillo de los pilares laterales del templo empieza a desprenderse, captando toda la atención de los dos sujetos y de Fabridaz, quien oculto detrás de la pared presencia este fenómeno…

- ¡¿Qué demonios sucede?! ¡Esto no puede tratarse de un simple terremoto… hay algo o alguien que lo produce! - comenta casi asustado el Gran Patriarca…

De pronto, como si de magia se tratara, una esencia mística y poderosa envuelve todo el salón de tal forma que comienza a dar paso a la materialización de un cosmos enormemente gigantesco, diabólico y malvado, el cual pareciera desarrollarse dentro del enorme abismo oscuro que separa a los dos personajes, por lo que Arles, con su enorme habilidad y manejo del cosmos, se percata de esta situación, se para del trono y camina hacia la punta de su respectiva plataforma, en donde observa hacia abajo, hacia el oscuro precipicio, lugar en el cual las densas oscuridades parecieran tomar vida, de tal forma que una especie de remolino infinitamente largo hacia las profundidades comienza a tomar vida y genera un enorme sonido, tan estridente como el rugido de una bestia pero obviamente de origen divino, supremo… pero al cabo de unos instantes, una especie de chorro oscuro y negro como ébano, sale como un verdadero relámpago del precipicio, dirigiéndose de forma directa hacia Giggas, el cual impacta de lleno sobre éste lanzándolo fácilmente hacia la pared donde se encuentra al otro lado Fabridaz, quien disimuladamente observa… pero se estremece al sentir como la mano derecha del Patriarca se estrella en el muro, tomando más precaución y espiando frente a tan enigmático evento, por lo que Giggas queda tirado y acostado en el suelo tras chocar contra el muro, aparentemente sin dar señales de vida…

- ¿Qué es lo que tanto te asusta, Saga de Géminis? – Una voz demoníaca, incluso más que la de Arles, se hace escuchar desde todos sentidos y direcciones, la que busca captar la atención del sumo Patriarca, mencionando su nombre real, como si aquella voz divina y maligna conociera absolutamente todo sobre el más importante de Grecia…

De tal manera que Arles, al oír como éste pronuncia fuertemente su nombre real y su categoría dentro de la casta Atheniense, se llena de orgullo y con una voz desafiante, pregunta…
- Dime quién demonios eres tú… ¿Y como has aparecido en este lugar?, en donde tan solo cualquier hombre debe cruzar antes los doce templos zodiacales para llegar hasta la habitación del Gran Maestro -

Una larga y maquiavélica carcajada se oye desde todos los puntos, tras oír la pregunta del Caballero de Géminis, quien se hace pasar por el original Patriarca del Santuario. Por otro lado, al enterarse de la identidad real de Arles, el cual todo Grecia lo cuestionaba y averiguaba indirectamente, el corazón de Fabridaz late con más frecuencia, sintiendo que le fuese a estallar en un momento dado...

- ¿Saga de Géminis? No… esto no puede ser, no puede estar sucediendo estas horribles cosas… si es así, si este hombre ha tomado el poder… estaremos todos muertos. Tengo que comunicárselo a los Caballeros dorados, esto no puede estar sucediendo. La muerte del Patriarca Shion no fue accidental, fue un asesinato… - susurra para si mismo el guardia imperial, quien llevado por sus impulsos desea contarlo a los Caballeros dorados, pero otro lado la presencia de aquel cosmos divino y la voz no lo dejan retirarse de su puesto hasta haber escuchado toda la verdad…

- ¿Mi nombre? Yo soy aquel que dio origen a las más terribles fuerzas malignas de todo el universo, soy el padre y madre de toda la oscuridad, soy el origen de la maldad pura… soy Las Tinieblas, Erebos – comenta con su misma voz terrible…

- ¿Erebos? – se pregunta para si mismo el Patriarca, cuando en su mente comienza a recordar las historias que su maestro le contaba acerca del origen del universo y sus causantes… de tal forma que logra comprender la identidad de aquel hombre, el cual junto con su hermano, Nix, La Noche, dieron origen al universo…
-¿Qué demonios haces en este lugar? ¿Cuál es tu propósito? – pregunta lleno de valor Saga de Géminis, quien no inmuta un solo músculo de su cuerpo debido a la impresión y ante tan terrible entidad que se ha gestado en el salón de forma tan abrupta y ha revelado aquella verdad que tan celosamente guarda el Patriarca…

Ignorando completamente las palabras del Caballero de Géminis, aquel llamado como Las Tinieblas responde…

- Nada de lo que se ha comentado es mentira… luego de seis meses, nacerá una bebe a la cual ya has soñado en tus más terribles de las pesadillas… la Diosa Athena. Ella reencarnará en una muchacha a la cual, obviamente, conociendo las condiciones, buscarás matar a como de lugar… pues se trata de una amenaza a tu gobierno sobre el Santuario y Grecia -

- ¿Cómo demonios sabes tú eso? -

- Soy el ser más poderoso de todo el universo, conozco cada rincón y cada código de la vida de todos los seres vivos, incluso puedo ver hasta el mismo destino de los Dioses que se encuentran en el Olimpo… soy eterno -

- ¡Ahora respóndeme! ¿Por qué te has presentado en este lugar y de esta forma, Erebos? -

- Precisamente no he venido revelar tu verdad, ni ha contarte la realidad sobre la llegada de Athena… tampoco he venido hasta aquí para tomar gobierno de Grecia… solamente mi presencia de halla en este lugar para matarte, Saga de Géminis… sin embargo, esa ropa que traes no te pertenece en lo absoluto, es una falsedad, cuando mueras quiero verte como un Caballero dorado que eres y quiero ver cuando el brillo de tus ojos, sea reemplazado por simple… oscuridad -

Comenta e informa con un tono determinante y decisivo, de tal forma que una especie de polvo oscuro empieza a salir de la nada y a rodear al sagrado Patriarca, materializándose poco a poco en capas o humo negro que se mueve, cobrando vida y amenazando a Saga, dejándolo sin ningún espacio para que pueda moverse ni defenderse…

- ¡NO! ¿Qué demonios es lo que sucede? No puedo moverme, siento que esta especie de nubosidad oscura ha bloqueado cada uno de mis movimientos… no, no solo eso, sino también… ¡Ha bloqueado mi Cosmos! ¡Eso es imposible, ningún ser en este universo podría realizar tal maniobra! – exclama desesperado Arles, quien ni siquiera cuenta con un esfuerzo para librarse, puesto que aquella especie de manto tenebroso impide cualquier movimiento o uso de su cosmos.

Tal es la circunstancia, que la nubosidad negruzca como el ébano comienza a moverse con más rapidez, de manera que como si se tratara de ácido, disuelve en un abrir y cerrar de ojos el manto blanquecino que cubría el cuerpo de Saga y su casco, dejándolo completa y absolutamente desnudo en la escena… mostrando así un cuerpo corpulento y una larga cabellera grisácea que cubre sus espaldas. Por lo que por otro lado, Fabridaz, al observar la figura del original Caballero de Géminis, y en ese estado tan poseído y diabólico, susurra para sí...

- Sin ninguna duda… es el Caballero de Géminis. Él asesinó al antiguo Patriarca Shion y de apoderó de todos nosotros, tomando el control del Santuario y de Grecia – Finalizada su conclusión, la escena vuelve nuevamente al desnudo Saga, quien presencia como todo su ropaje a causa de la nubosidad negra, desaparece, quedando solitario en su plataforma alta, viendo también desaparecida y ya cumplida la misión de los mantos negruzcos…

- Entonces realmente lo que quieres es asesinarme… ni siquiera podrás tocarme un solo cabello. Soy Saga de Géminis, el hombre más poderoso de este universo… ni siquiera un Dios como tú podría arrebatarme la vida. Totalmente ridículo – menciona con orgullo y con arrogancia el gemelo del destino, quien rápidamente eleva su dedo índice del cual se desprende un fino haz de luz dorado que se envía hacia el cielo y lo cual activa rápidamente a una gran caja de oro, tallada con signos y con figuras de gemelos, tratándose de la caja de Pandora que en su interior contiene la sagrada armadura de Géminis. Sin más tiempo que perder, la gran caja se abre hacia todos lados dejando libre a la figura de la armadura de oro, la cual rápidamente se despedaza, fraccionándose en una serie de piezas metálicas que corresponden a cada porción del cuerpo de Saga, el cual poco a poco se va uniendo a cada parte metálica, hasta unirse y transformarse en uno solo con la armadura, vistiendo de forma lujosa y total la armadura…

- ¿Acaso crees que eso te ayudará a evitar tu muerte? Has de estar loco si piensas que con tu armadura podrás combatir contra mi, aunque no haré esto tan aburrido… dejaré que puedas defenderte, aunque no conseguirás absolutamente nada – comenta con un tono confiado y seguro la voz de Erebos, que al ver como el Caballero de Géminis se prepara para el combate, el precipicio oscuro comienza a librar una especie de masa sin forma, la cual se posiciona en donde se encontraba parado anteriormente Giggas, en la plata forma que va unida al pasillo, de manera que la esencia mística y divina pareciera tomar aparentemente forma, pero de masa oscura, inestable… - Puedes intentar cualquiera de tus grandes trucos… no te servirán de nada – Insita Erebos, el cual no pareciera presentarse de cuerpo presente, pero si una porción correspondiente a la suya…

- ¡Cómo tú lo desees! – exclama Saga, el cual raudamente lanza sus dos brazos a los costados y las máscaras que cubren parietalmente su casco dorado ejecutan desde sus ojos una especie de hileras de color azul y rojo, mostrando como se ha desbloqueado el hechizo que mantenía capturado el tremendo cosmos de Géminis, por lo que a espaldas de Saga comienza a quebrarse la realidad, apareciendo un espacio infinito lleno de luces de astros, de tal forma que hace aparición de lleno el cosmos terrible de Saga, quien exclama fuertemente:



- ¡¡A Otra Dimensión!! -




Tras haber mencionado el nombre de una de sus más terribles técnicas que posee aquel hombre, la escena perteneciente a la masa inestable comienza a desprenderse en pequeños cubos que gradualmente se van desprendiendo de la realidad hasta quedar sumergido en una especie de universo, en donde se marcan claramente los meridianos y paralelos que describen la estructura del espacio, sin embargo, éstos poco a poco comienzan a curvarse de sobre manera, indicando como una fuerza gravitatoria empieza a empujar a la masa tenebrosa y oscura, por lo que Erebos responde…
- Cualquier ser humano podría caer y transportarse a Otra Dimensión con tanta facilidad… pero yo no, yo soy eterno… soy Las Tinieblas – dicho esto, por un segundo un cosmos infinitamente más intenso, profundo y poderoso se presenta en la escena, perteneciente a Erebos, quien exclama además:


- ¡¡Masa Oscura!! -

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Hades-NA
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MensajeTema: Re: L a Divina Guerra   Dom Jul 05, 2009 7:39 pm

Dicho el nombre de una de sus técnicas especiales, el fondo oscuro del universo pareciera cobrar vida, por lo que de un segundo a otro, empieza a moverse aquella misma oscuridad del universo creado por el mismo Saga, de manera que ésta comienza a envolver absolutamente todos los planetas, astros e incluso hace desaparecer absolutamente el gigantesco campo gravitatorio que buscaba atrapar a Erebos, produciéndose una especie de vacío oscuro, debido a que la Masa Oscura, la técnica de Las Tinieblas, agarra toda la materia y la envuelve como un manto negro… quedando tan solo en la escena el cuerpo imponente de Saga parado a mucha distancia de su enemigo y a la misma masa, la cual inestablemente se mueve…

- ¡Maldición! ¡Imposible! ¿Cómo demonios pudo absorber con su oscuridad y tinieblas la Otra Dimensión, incluso con mi misma técnica anuló su efecto, usando la masa negra como arma… no puedo concebirlo, por un momento sentí que un cosmos infinitamente mayor al mío produjo todo este fenómeno… ¡Esto debe ser un sueño… no puede estar ocurriendo! – menciona alterado Géminis, quien a pesar de todo se encuentra totalmente inmune, sin daños ni en su cuerpo ni en su lujosa armadura de oro…

- Vamos… ya te vas a rendir, aún no te he mostrado absolutamente nada de mi verdadero poder. ¿Por qué no intentas algo mejor? – insita una vez más Erebos, quien extingue todo su cosmos, pero mantiene esa esencia mística, fuera de toda lógica humana…

- Muy bien… ahora no fallaré esta vez. Te ejecutaré mi más grande poder… el poder que inició la vida y las galaxias, los planetas y los astros… ¡Este es mi verdadero poder! -



- ¡¡Explosión de Galaxias!! -


Un tremendo grito de guerra se oye a partir de Saga, el cual lanza sus dos brazos oblicuamente hacia abajo, apuntando con sus dos palmas al cuerpo inestable y sin forma de Erebos, por lo que de la nada, se empieza a ejecutar y a desencadenar un terrible conjunto de galaxias y sistemas planetarios, los cuales no parecieran esta vez ser acompañados por el universo, debido a que aún se mantiene activa la técnica de Erebos, pero aún así se mantiene la potencia de tan avasalladora técnica, la más fuerte y destructiva de Saga, quien por medio de esta liberación de toda su energía y su cosmos busca despedazar y dejar sin huella alguna a su contrincante, debido a que es tan terrible la potencia del choque y destrucción de cuerpos azules que comienzan a generar una luz dorada intermitente, la cual al poco rato hace colapsar todo en un destello blanquecino, el cual por un segundo que pareciera mantener, como si el tiempo se dilatara, se transforma en un destello cegante que cubre absolutamente todo…
- ¡¡Energía Oscura!! -


Nuevamente la voz demoníaca de Erebos se oye, ejecutando otra de sus técnicas, la cual tras haber sido mencionada, se empieza a materializar extinguiendo de un instante a otro el destello dorado que cubría todo, de manera que cada choque de planetas empieza a reducirse a un simple choque de pequeñas rocas las cuales al instante se disuelve, junto con los demás sistemas planetarios, tal como si la llamada Energía Oscura retrocediera temporalmente la técnica de su contrincante y en el punto indicado, en su punto vital, lo disuelve como si se tratara de simple polvillo…

- Ma… maldición… voy a… - boquiabierto y desconcertado, Saga no alcanza a terminar sus palabras puesto que Erebos lo interrumpe inmediatamente…

- Aún no… aún no has visto nada, el efecto secundario de mi técnica -

al finalizar sus palabras, la atención ahora se centra en Fabridaz, cuyos ojos se los refriega una y otra vez para poder observar con claridad, pero pues es en vano, debido a que ambos contrincantes no se encuentran en el salón del Patriarca, sino que su choque de cosmos, en especial el de Erebos, los ha transportado a una dimensión que jamás la lógica humana pudiese entender…

- Siento un cosmos que jamás en mi vida podría comprender… esta totalmente fuera de mi alcance, es un cosmos eternos, infinito y destructivo… maligno, Saga ha de estar en aprietos… no saldrá vivo si se enfrenta a tan terrible amenaza – conjetura Fabridaz, quien aún busca explicación a lo que sus ojos no pueden observar y a todo el fenómeno que se ha producido, junto con los choques de cosmos, probablemente los más terribles y destructivos del universo…

Volviendo a la escena del combate, el vacío oscuro y tenebroso nuevamente vuelve a hacer presencia, teniendo como únicos focos de atención los contrincantes, sin embargo, la oscuridad que los envuelve empieza a tomar vida una vez más, de manera que se materializa en una especie de brazos y manos con enormes garras los cuales a toda velocidad de lanzan hacia Saga, uniéndose y transformándose en una especie de monstruo negro de tan solo su cuello y su rostro, por lo que abre sus fauces gigantescas y captura el cuerpo de Saga, que frente a tanto volumen y poder, no se resiste además de estar impactado frente a la presencia de Erebos, de tal manera que al ser impactado por la fuerza y las mandíbulas de aquel demonio oscuro, la realidad nuevamente vuelve a aparecer, en el salón del Patriarca como escenario, por lo que de un momento a otro, se observa a una especie de masa cayendo estrepitosamente en la plataforma cercana al pasillo, tratándose del cuerpo del Caballero de Géminis, el cual se muestra totalmente inerte, con su armadura al ochenta % destruida y con hileras de sangre por todos lados, viéndose en su rostro doblado una expresión aterrada con sus ojos abiertos, en donde una oscuridad opaca se apodera de sus pupilas… dando la completa señal de estar sin vida…

- Sa… ¡Sagaaaa! -


¿Con el ataque de Erebos al maestro del Santuario, será el fin del mundo? ¿Acaso Erebos tomará la decisión de exterminar el mundo de los humanos? ¿Qué será lo que tan ocultamente Arles pidió a Fabridaz que fuese a buscar al pueblo de Rodorio? ¿Acaso Erebos pertenecerá al bando de los Dioses Olímpicos y de Zeus? ¿O será un enemigo del Padre de los Dioses? ¿Será aliado de las Hermanas del Destino y por ende de Nix? ¿Acaso se trata de una nueva amenaza que poco a poco comienza a tejerse como una guerra universal en donde choquen todas las más grandes divinidades y seres supremos?... ¿Acaso realmente Saga ha muerto?

_________________
Entonces sueñas en convertirte en un monstruo??
Sueño en vivir contigo para siempre


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MensajeTema: Re: L a Divina Guerra   Dom Jul 05, 2009 7:43 pm

Capítulo 4:

¿La nueva esperanza de la humanidad o una nueva amenaza?

…Una atmósfera desconcertante, imprevista… la muerte de la cabeza de los ochenta y ocho Caballeros Athenienses ha causado un ambiente lleno de tensión en la bélica escena que fue la antesala a esta terrible guerra que está a punto de desatarse. El salón del Patriarca se halla silencioso, teniendo en la plataforma inferior al cuerpo difunto de Arles, o mejor dicho… Saga de Géminis…

- ¡Maldición! – Exclama Fabridaz, quien llevado por sus impulsos sale del lugar donde estaba oculto y se acerca hacia el cuerpo casi mutilado del Geminiano, quien no muestra absolutamente ningún signo vital…

- ¿Quién demonios es ese tal Erebos? ¿Cómo ha podido acabar tan simplemente al más poderoso de todos los Caballeros dorados? A aquél que se le mencionaba como dueño del cosmos más terrible y destructivo en el mundo – Dicho esto, una voz de la nada responde a Fabridaz, la cual genera más tensión en la escena…

- Erebos es dueño del poder que ni siquiera los doce Caballeros dorados juntos podrían alcanzarlo si elevaran su cosmos al máximo – finaliza una voz potente, que se oye por todos sentidos y direcciones, sin embargo no contiene en sus palabras una maldad tan inmensa como la de Las Tinieblas…

- ¿Qu…quién demonios eres tú? ¿Acaso ahora has venido a matarme a mi? – pregunta tembloroso y asustado el guardia de Arles, quien mira hacia todos lados buscando la presencia del locutor de tan amena voz, pero al mismo tiempo y ya para variar… divina

- Mi nombre aún no es relevante… pero lo que si lo es, es mi objetivo por el cual me encuentro en este lugar hablando contigo -

- No entiendo nada… explícate por favor – menciona aún asustado Fabridaz, el cual busca tener más información de la que ya posee

- Conozco perfectamente al demonio que ha causado la muerte de Saga, sé que intenciones posee… realmente no es beneficioso para nadie, ni siquiera yo podría ir en contra de sus intereses… no poseo la inmensidad de Las Tinieblas, pero sí me interesa la vida humana, a pesar de todo… los humanos forman parte de mi, yo soy su esencia misma. Por eso mismo estoy en este lugar, vengo a recuperar el alma de Saga… y de ese sujeto que se encuentra a unos metros más allá –

Tras lo mencionado por aquel desconocido ser, la cabeza de Fabridaz gira hacia donde se encuentra Giggas inconsciente y comprende la situación

- ¿Entonces eres nuestro aliado? -

- De alguna forma sí… y de otra no -

- Sigo sin entender nada… tampoco no entiendo por qué no mencionas tu nombre -

- Te lo digo una vez más, Fabridaz, mi nombre no tiene importancia… hasta el momento. Tampoco jamás entenderías mi naturaleza, por lo que no es muy relevante… lo que sí debes entender y comunicárselo a Grecia, es que ustedes, todos los humanos, todo el planeta tierra se encuentra en la mira de los seres supremos de todas las galaxias, de todos los planetas… de todos los Dioses incluso, esto se transformará en un holocausto universal, donde quizá… muy ciertamente, nadie saldrá beneficiado… será una guerra mortal, mortífera e infinita, la cual divergirá en más y más guerras, más masacres… a quienes se enfrentarán, jamás antes o después enfrentarán -

Confundido y aterrado, Fabridaz una vez más pregunta...

- Una guerra universal… ¿Pero quién está detrás de todo esto? -

- Detrás de todo esto se encuentra el ser que es todo y la nada al mismo tiempo, y por él… muchos seres supremos han despertado y reencarnado para poder acabarlo… algunos lo pretenden usar como títere, otros pretenden aliarse a él… y otros buscan terminar con su existencia luego de cientos de millones de años… la misión de ustedes, primeramente, será acabar con todos sus enemigos, luego podrán enfrentarse de lleno a los monstruos y seres más horribles y a los más poderosos, ustedes tienen la capacidad de entender la verdadera y pura justicia, el honor y lo más importante, tienen la capacidad motora del universo… el amor, algo que ni siquiera los Dioses podrían entender, ni yo… no se encuentra en nuestra esencia -

- Creo entenderlo… entonces deberé comentárselo a todos, deberemos estar preparados… -

- Así es… sin embargo, entre todos ustedes, existe alguien que posee la misma capacidad de quién está detrás de todo esto… ese alguien será la esperanza para este mundo y abrirá muy seguramente el fuego de la victoria para los humanos. Pero lo que es cierto, es que ni siquiera yo puedo saber de quién se trata… su misión será identificarlo y unirlo cuanto antes a esta masacre, Fabridaz -

Dicho esto, una especie de cosmos natural y llena de energía comienza a gestarse, de forma que empieza a rodear el cuerpo destruido de Saga y a curarle de forma paulatina todas sus heridas, sus huesos, músculos y tendones rotos, por si no fuera poco, también su misma armadura comienza a recomponerse, quedando perfectamente pulcro, sin ninguna lesión, pero aún tendido y sin vida en el suelo… pero la extraña oscuridad de sus pupilas, acaba de desaparecer por obra de magia…

- Fabridaz, Saga volverá a la vida en unos cuantos segundos, no debe verte ya que el sabrá que conoces su identidad secreta, por lo que debes salir de este lugar y yo te recuerdo, debes ir a Rodorio en busca del objeto que Arles te encomendó… pues será vital en esta masacre universal. ¡Deprisa, ve! – ordena aquel ente, de manera que se comunica en esta ocasión por medio de la mente del guardia de Arles, por lo que de esta forma, sin pensarlo dos veces, Fabridaz corre rápido hacia la salida, confiando en que Saga vuelva a la vida, por lo que en su mente comienza a gestarse una serie de preguntas frente a lo informado por aquel desconocido ser…

- ¡Vaya, en qué lío estamos! Seguramente de ésta nadie saldrá vivo… ni Saga volverá a recuperar la vida. Ahora debo ir a Rodorio, a buscar es objeto que Arles me pidió hace días atrás y me lo recordó antes de su muerte – habla en su mente Fabridaz, quien comienza a desaparecer de toda la escena.

Por otro lado, volviendo al salón Patriarca, la mano derecha del Caballero de Géminis comienza a temblar, dando señales de vida, por lo que en un instante para su torso y comienza a hablarse a si mismo…
- Ma…maldición, sentí como si en un parpadeo hubiese perdido todo… mi cosmos, mi alma y mi cuerpo. Realmente ese tal Erebos es un ser inmensamente poderoso… - susurra para si Saga, quien al instante observa a Giggas que empieza a volver en su conciencia, por lo que vistiendo la lujosa armadura de Géminis, comienza a recordar su propósito oculto y como si se tratara de un relámpago, lleno de vida y energía como incluso antes de su muerte, se reincorpora y genera un enorme y acrobático salto, pasando por el gigantesco abismo oscuro que aún yace separando las plataformas, hasta llegar a la plataforma alta, donde se encuentra su trono y antiguamente los cortinajes, por lo que se introduce en ese espacio detrás del sillón real, desapareciendo de toda vista…

- Jamás me sentí como muerto… sino que como si mi alma se hubiese extraviado en un punto desconocido incluso para mi del universo, donde nadie jamás podría alcanzar… alguien me comunicó y me habló… pero, maldición, no puedo recordarlo… ¡Debo recordarlo! -

De esta forma, Giggas, el anciano corpulento y la mano derecha del Gran Patriarca vuelve en sí…
- ¿Ehhh? ¿Dónde demonios estoy? ¿Qué me ha pasado? Ayyyy… mi cabeza me duele – se queja una y otra vez el súbdito del Patriarca quien se agarra con sus dos manos la cabeza, debido al dolor que lo acongoja…

En el mismo lugar donde se reunieron las Moiras con Nix, su padre, nuevamente las presencias de las tres hermanas del Destino se oyen conversando, sin verse ni por un instante sus cuerpos, debido a las sombras que lo ocultan, pero si sus presencias se sienten como esencias místicas y divinas, más allá de la de los doce dioses Olímpicos…

- Claro, hermanas, como lo supuse… es Erebos nuestro nuevo enemigo – afirma con seguridad Laquesis, la líder de las Parcas y la más importante…

- Si entonces Erebos también anda en busca de lo que nosotras y Nix queremos, esto se transformará en un verdadero caos.. tal como lo puedo ver, hermanas – responde Átropos, la anciana y más experimentada hermana del destino…

- Ja, ja, ja… no hay de qué preocuparse hermanas, nosotras y Nix juntos somos más poderosos que Zeus y su ejército. Además Nix tiene la misma capacidad que Erebos, más nosotras juntas no hay nada que lo salve -

- No es tan así, Cloto, Erebos posee una fuerza infinita como nuestro padre, pero nosotros estamos bastante lejos de intervenir en un posible enfrentamiento entre ambos… de eso no hay ninguna duda, solo nos queda inventar un plan para conspirar a Erebos… Zeus ya no nos es problema y los humanos, serán nuestras herramientas para destruir a todos ante ellos mismos… están siendo víctimas de un juego de ajedrez – responde Laquesis con sabiduría…

- Es cierto, pero debemos actuar cuanto antes… Laquesis, deberías dirigirte hacia el mundo de los vivos y empezar a buscar disimuladamente a quien Nix nos mencionó que tenía la misma fuerza creadora del Caos, nos será vital -

- Sí, ahora mismo me dirigiré hacia el mundo de los vivos y me refugiaré entre ellos, incluso ese mundo oculta misterios y secretos que ni nosotras mismas conocemos. Me informaré, buscaré y empezaré a construir nuestro ejército… persuadiré incluso a los que me sean necesarios y si es posible, uniré a nosotras a este sujeto que tanto necesitamos -

Dicho esto, la presencia de las tres hermanas del destino desaparecen de su morada, acabando con una nueva reunión en aquel espacio donde ni el entendimiento humano podría localizar…

Una nueva reunión se ha generado en otra parte del universo, pero en esta oportunidad, se trata de los seres que controlan y organizan la vida del espacio… aquellos seres vencedores de los Titanes y de los Gigantes, los Dioses Olímpicos reunidos en la sala misma donde Laquesis anunció a Zeus sobre la masacre que acontecerá en el universo…

- ¡Zeus, Zeus, Gran Zeus! – una voz varonil irrumpe en la enorme sala albina, donde se halla un grupo importante de Dioses Olímpicos reunidos, en donde el centro es el mencionado líder de los Dioses, quien yace sentado en su trono, como muestra de jerarquía…

- ¡Gran Zeus… tengo noticias, tengo noticias! – exclama una vez más un hombre de corpulenta figura y marcada musculatura que entra desnudo a la sala donde se hallan todos los Dioses, captando la mirada de todos éstos y en especial la del Gran Zeus…

- Hermes… dime qué es lo que sucede – pregunta de forma categórica el Tonante, el cual con su mirada sabia observa al desnudo Dios mensajero real suyo…

- Son pésimas noticias señor… me he comunicado con el alma de Poseidón y de Hades, ambos estarán totalmente al margen de este conflicto… no tienen ninguna intención de participar en este holocausto, como sus almas aún se encuentran en reposo, no quieren integrarse a ningún conflicto bélico – informa Hermes, quien se abre paso entre todos los Dioses y se presenta ante Zeus…

- ¡Traidores! ¡Eso es lo que son, unos Traidores! Más que nunca necesitaba de su apoyo, en este holocausto universal que definirá el curso de la vida de todos los que habitamos este universo -
menciona enojado el Padre de los Dioses, quien observa hacia Hermes con una mirada profunda y furiosa al mismo tiempo…

- Gran Zeus, debe estar tranquilo… no debe preocuparse, nosotros somos los seres más poderosos, ninguna amenaza en este universo nos hará ningún daño, pues somos nosotros los que manejamos todos… ni siquiera los creadores tienen la facultad para dañarnos, su poder está sumamente debilitado a comparación nuestra – una voz dulce, jamás comparada con ninguna de las voces de todo el universo se escucha ante todos, viéndose de forma total la figura de una mujer cuya belleza no tiene ninguna comparación, una voz que se complementa de forma total con las facciones de su rostro, su cabello, sus ojos y sus provocadores labios… aquellos atributos físicos, parecieran tan poderosos como el cosmos de cualquiera de los creadores de todo, por lo que su fisonomía se caracteriza por aquellas sensuales curvas de cada porción de su cuerpo que provocan una atracción inmediata en quien la observa, de tal manera que su vestido de tonalidades rosas y de estilo helénico crean una gran expectación entre todos los presentes…

- Sí, tienes razón, Afrodita… aún así mis hermanos deberían estar en este lugar, con sus aliados y su hermano menor -

- Zeus, cuentas con el apoyo de todos nosotros… venceremos incluso a Erebos, que se ha presentado en el mundo de los vivos. ¡La victoria de esta guerra será nuestra! – comenta una voz masculina, llena de energía, la cual irradia una especie de calor interno, mostrando un aspecto bastante repugnante, una joroba bastante singular y un rostro que aterraría a cualquier damisela, tratándose nada más ni nada menos que el herrero y señor del fuego del Olimpo, Hefesto, quien construye las más poderosas armas del universo…

- Esta nueva guerra no será como ninguna de las que hemos tenido, Dioses Olímpicos, se trata del destino de todo, absolutamente de todo… Laquesis está de nuestro lado, como les dije me ha informado de lo que acontecerá… pero teniendo a Erebos acechando y a Caos apunto de resurgir, se transformará todo esto en una verdadera masacre… un holocausto espacial de los que jamás se habrá visto ni jamás existirá en el universo… ¡Como Dioses que somos, debemos finalizarlo de una vez por todas! -


¿Será este el verdadero punta pié inicial de la divina guerra? ¿Qué se ingeniará Arles frente a todo lo acontecido? ¿Qué significado real contiene su ‘muerte’? ¿Acaso Fabridaz alcanzará a recuperar el objeto oculto en el pueblo de Rodorio? ¿Qué planes tendrá en mente Laquesis dentro del mundo de los vivos? ¿Qué estará planeando Nix y Erebos paralelamente? ¿Zeus y sus Dioses estarán totalmente listos para esta masacre universal?

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